Cinco formas de llevar el registro de jornada que no aguantan una revisión
La hoja del viernes, el Excel que cualquiera reescribe, el usuario compartido, las jornadas sin cerrar y las pausas sin apuntar. Por qué fallan y cómo evitarlo.
Casi ninguna empresa dice que no lleva el registro. Lo que ocurre es que lo lleva de una de estas cinco maneras, y ninguna se sostiene si alguien la mira con detalle.
1. La hoja que se rellena el viernes, de memoria
El artículo 34.9 habla de registro diario. Una hoja rellenada al final de la semana no es un registro diario: es una reconstrucción.
2. El Excel que cualquiera puede reescribir
El Excel no es ilegal. El problema es que si una celda se puede cambiar hoy y nadie puede saber que ayer decía otra cosa, el registro no es fiable, que es lo que exige la sentencia del TJUE C-55/18.
3. El usuario compartido
Una tablet en la entrada con un usuario común, o un encargado que ficha por toda la cuadrilla. Si el registro no se puede atribuir a una persona concreta, no prueba la jornada de nadie.
4. Las jornadas que nunca se cerraron
Entradas sin salida acumuladas durante meses. Cada una es una jornada sin registrar. Un sistema que no avisa de esto genera incumplimientos en silencio.
5. Las pausas sin apuntar
Hoy el artículo 34.9 exige inicio y fin de jornada. El borrador del real decreto sí exige las pausas, con hora y minuto: es donde más empresas van a descubrir que su sistema se queda corto.
Contenido informativo, verificado a 16 de septiembre de 2026. No es asesoramiento jurídico.
